Navidades

Fotografía de Joakim Eskildsen 

Navidades derretidas en lo adulto, vacaciones mirando el correo del trabajo de reojo. La soledad y la ansiedad merodean la puerta y no hay quien avive el hogar del pasado, el del caminar sin barandillas ni desempleos. Es Navidad y las calles y las luces son, pero hacia dentro, la multitud se agolpa por detrás de las puertas, el miedo es invisible, pesado y no deja nunca de mirarte.

Lo peor del miedo, del virus, no es la asfixia propia sino el estúpido pero incontrolable sentimiento de culpa, el sentimiento de irresponsabilidad, el sentimiento de daño alrededor.

Y ante el daño, la asfixia y el miedo hacemos acopio de lo bello, de lo querido. Las más cercanas amistades. El amor más pequeño e indispensable. La familia más diminuta y esencial. Solo cogemos del mundo su esencia, un par de tardes, un par de momentos a la mesa, y le damos lumbre. Lumbre para calentarnos este presente doloroso y quebradizo, dudoso y frágil: tiempo de incertidumbre donde aún seguimos vivos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s