Naturaleza poética, libro colectivo

Participar en esta Naturaleza poética, bosque de letras imaginando por Miguel Ángel Vázquez / La imprenta, me ha hecho mucha ilusión. No solo por todos los grandes poetas con los que comparto ramas y hojas, sino por la savia del libro: La naturaleza.

El concepto de esta antología pone el acento en un tema olvidado por la poesía. Porque el mundo natural no solo está «para ir de puente o de vacaciones» sino que es la base de todo tipo de vida, incluso, fíjate, la humana❗️.
Y reflexionar sobre ello nos alimenta a todos 🌱🌿🌳

Aquí tienes el enlace para comprar el libro: https://asociacion-la-imprenta-estrategias-y-artefactos-cultura.sumup.link/producto/naturaleza-poetica-5

7-2021

Me atraganté de horizonte, de mapas, de palabras y ojos ajenos. Otros idiomas, otras pieles, otros colores. En la mudez geográfica que sentí en mi adolescencia, en mi parálisis ideológica en forma de pueblo, yo soñaba camino y viaje, pulpas distintas en la boca. Cambiar mi corazón pequeño y tosco de jaras y guijarros por un corazón de alondra o imposible. Fueron varios países, varias casas, la caries de la muerte yo la tapaba con siembra del mundo: lagos, montañas, ciudades, cigarros, alcoholes, amigos y amores, el reverso del mapa.

Y en el hoy, en el presente cercano que habito, en la lupa que vivo por el día a día en el pueblo, aprendo los nombres de los pájaros, la pausa del rizoma o el caminar del musgo. De lo pequeño a lo grande, de lo grande a lo pequeño, así el caminar es fértil.

Por la dignidad del pueblo Saharaui, contra el olvido

Son tiempos bastante feos. Pensamos que después de la pandemia habríamos aprendido a comportarnos entre nosotros, los humanos. Pero parece que no. Se empiezan guerras, se silencian desigualdades, sigue el odio. Y ojalá que no hiciera falta. Pero hay una puñalada, un dolor, que a algunos nos hace no mirar hacia otro lado (ojalá que a ti tampoco).

La última puñalada a la dignidad del pueblo Saharaui necesita una respuesta. Sé que solo somos poetas, que no podemos hacer mucho más, pero nuestra palabra puede ser altavoz y ayuda en forma de donación.

El 9 de abril, en Madrid, en la la Imprenta que capitanea Miguel Ángel Vázquez, haremos un recital de poesía, con sorteo, rifa, y otras sorpresas. Podéis participar como poetas, como asistentes o lo que se os ocurra. Escribid un mensaje a recitalsahara@gmail.com para organizar un poco y orientaros.

¡Sois todos bienvenidos, sois todas bienvenidas!

(El 100% de los beneficios irán destinados a FEMAS (http://femas-sahara.org/)

Compartid y que la fraternidad haga florecer un desierto

Poema inédito / 2017

dónde queda el cuerpo golpeado por el mapa

aquel cuerpo tan habitado de chelas, lengua contaminada y líneas de costas,

la lluvia, esperanza de un camino recorrido por dentro como escaleras

que bajan luz cenital

así,

no sé qué piso soy

en qué habitación quedaron mis despojos felices

tardes ganadas sin internet ni bus

paseo en el parque forestal

¿Siguen verdes aquellos árboles boca abajo?

¿Sigue pasando bajo mis pies el Mapocho de fiebre y chabola?

¿Sigo apuntado al curso de teatro, los lunes y miércoles

metro Unión Latinoamericana

horarios partidos y tragados por un horizonte guillotina

por un horizonte ya deshecho y arrastrado por calles de nombres gastados.

La corta pero intensa vida de un cigarrillo (2º premio en el certamen cultural literario de Miraflores de la sierra, invierno 2022)

Papier a cigarette, Alfons Mucha

Al principio, antes de ser seleccionado, me pasé más de mil vidas dentro de mi casa, apretado junto a mis hermanos. Lo malo es que con esa oscuridad nadie veía nada y nos creíamos todos iguales y nadie sabía muy bien quién era quién. Pasaba el tiempo y nuestra vida la pasábamos charlando. Solo eso.

Pero un día, se hizo la luz. Ante nosotros apareció ella, aquella enorme y superlabial boca que nos prometía una vida corta pero intensa. Ese día también fue triste porque sabíamos que algún día tendríamos que morir. Consumirnos.

Sabíamos que tras esa luz que nos iba a dar la vida, uno a uno iríamos yéndonos y perderíamos la amistad que habíamos trabajado durante tanto tiempo.

En apenas un día se fueron casi todos, y cuando llegó la noche, tan solo quedábamos tres compañeros y yo. Yo no sé qué estaría pasando ahí fuera con esos labios sugerentes, esa saliva pegajosa que prometía aspirarme todo, pero intuía que mi salida del cartón era inminente.

Esa noche, Irene, la propietaria del paquete de tabaco donde está nuestro amigo, camina hacia la casa de su novio Tomás. Tan solo les separan 3 calles, pero para el camino, se va a fumar un cigarro. Abre el bolso, busca el paquete de tabaco, lo encuentra, abre la tapita rectangular y escoge uno. No es nuestro amigo. El cigarro elegido surca el aire y se posa suavemente, como una caricia, en la boca de Irene, que, tras buscar de nuevo, encuentra el mechero. Enciende el cigarro, lo llena de luz y fuego. Lo crea y lo mata.

Sigue andando por la calle y ya está a punto de llegar a la casa de Tomás, cuando de repente, aparece un vagabundo que le pide un cigarro. Irene no puede decir que no fuma, porque lleva uno en la boca y se siente mal cuando piensa en mentirle, «pobre hombre». Al final saca otro cigarro rápidamente y se lo ofrece. No. Tampoco es nuestro amigo.

Tras unos pocos pasos, la chica llega a la casa de su novio. Llama a la puerta, y este le abre con una sonrisa en la cara. «Cuánto has tardado», dice él. «No he podido correr más», dice ella.

Pasan al salón e Irene deja la chaqueta y el bolso en el sofá. «A ver qué te parece lo que he hecho de cena», «a ver, a ver», dice ella. Mientras, en el paquete de tabaco, nuestro cigarro espera su turno y desea que la chica no lo haya olvidado.

La pareja cena un poco de sushi y bebe una botella de vino blanco. Con el tiempo los montaditos de arroz se van acabando y el nivel de la botella va bajando. Tomás, en un ataque de pasión y tras unas frases recurrentes, se levanta y, tras tambalearse un poco por el vino, coge a Irene en brazos y la lleva trastabillándose hasta el dormitorio.

Allí se desvisten y se besan, se acarician y se disfrutan. Cuando los gemidos acaban, Irene, desnuda, llega al salón y busca el bolso. Abre el paquete de tabaco, agarra con sus dedos aún calientes de placer aquel último cigarro, y se lo pone en la boca. Lo sujeta sensualmente con los labios ligeramente apretados, mientras vuelve a buscar el mechero en el bolso. Lo enciende y vuelve a la cama.

Para él fue una luz. Un resplandor mortal, un calor que le tocó sutilmente y le encendió. Su vida acababa de empezar.

El cigarro fue pasando de boca en boca. Los dedos lo estrujaban cada vez como en una caricia, como si aquel tubito fuera parte también del ser amado. Aspiraban cerrando un poco los ojos, disfrutando, sintiendo las volutas de humo y el aroma a tabaco.

Esto era la vida. Para esto aquellas manos en China recogieron mi interior y me crearon. Todo fue para esto. Y merece la pena. Ya soy casi más huesos que carne, pero qué intensidad, qué gusto, qué sensación, que cal…y justo ahí, en ese momento, antes del estremecimiento total, la chica tomó lo que quedaba de ese cuerpo ya casi todo naranja, y lo espachurró en el cenicero de la mesilla de la noche.

«¿Cariño, tienes por ahí más tabaco?»

día de la poesía/

Dentro de poco es el día de la poesía. Y a mí me gusta acordarme de que hace 9 años hice un recital en el Centro Comarcal de Humanidades de la Cabrera y no vino nadie. 0, ninguna persona. Aún así, recité a la gente que salió del teatro esa tarde 🎭 y no fue mal, vendí algunos fanzines.

Y hoy, 8 años después, aquí estoy, con 5 libros publicados y más de 1000 ejemplares vendidos. En esto de la poesía hay que ser muy pesao y seguir escribiendo, pase lo que pase.

Pequeña crónica del III Taller de slam en Matadero: «Del papel al escenario: conexión con el público». Salva Soler. (Organizado por Poetry Slam Madrid)

La charla o taller se desarrolló en las Naves del Matadero, en Madrid, el sábado 26 de febrero de 2022.

Tomé notas, más o menos han quedado claras en mi cuaderno, pero si hay alguna cagada o inexactitud en este texto, la culpa será mía, mi mala memoria y/o mi mala letra. También puede ser que estuviera haciendo algún taller y no apuntara las cosas. Salva Soler domina perfectamente el qué, el cómo y el por qué de la poesía oral y los asistentes lo sentimos. Diría que la mitad más o menos repiten y ya estuvieron en la 2ª edición.

Salva nos cuenta que somos contadores de historias, que esa es la base. Parece simple, pero oye, cuando te enredas en cómo tienes que recitar, cómo tienes que mirar, qué tienes que hacer con las manos…pues se puede perder el foco de qué es lo primero y más importante.

Nos cuenta que todos tenemos una cadencia, y tenemos que usarla como herramienta, adaptando nuestro texto y siendo muy conscientes de qué vamos a contar y cómo lo vamos a hacer. Que todas las elecciones sean con sentido. El objetivo es ir a la verdad, al final es una carrera con uno mismo.

Qué hacer antes de que te toque interpretar tu poema: él comenta que él suele estar activo, respirar, forzar situaciones de respiraciones rápidas y lentas, bien por la nariz (para calmarese) o por la boca (para activarse).

También comenta que algo que suele servir, a la hora de memorizar y exponer un poema, es pensar en ese poema no como un texto ajeno, sino como una historia que estás contando a alguien conocido. Haber vivido el poema.

Es importante que, si se usa papel, no te encierre.

Los primeros 30 segundos que estás en el escenario sirven para aclimatarse, hay que ser consciente de ello para no exigirse la perfección en estos primeros momentos. Vendrá luego.

El poeta, como escritor y como representador del texto, es una herramienta para que el poema llegue al espectador. Nosotros fuimos importantes al crearlo, ahora «solo» lo interpretamos (las comillas las he puesto yo).

El contacto visual es importante. Hay que definir a quién le vamos a hablar durante el poema. Si puede ser alguien que esté en el centro del público, mejor. También se puede jugar con el texto y teorizar que hay varios destinatarios, etc. Distintos focos.

De todos modos, todas estas capas no deben distraernos de lo que hemos contado antes. Estamos contando una historia, esto es lo principal.

Comunicar es marcar las consonantes (ejercicio útil puede ser ponerse un bolígrafo en la boca para recitar el poema).

Contar con los matices de la propia historia, ninguna es plana, ni siempre hacia arriba ni siempre hacia abajo. Que esas subidas y bajadas sean porque el texto lo pide, que no sea gratuito o caprichoso.

El lenguaje no verbal es muy importante (en teoría, el 80 % del todo).

(Esta fue, más o menos, la charla teórica. Después hicimos varios ejercicios con nuestros textos. El primero, y que es el que más recuerdo, consistía en hacer varios grupos. Por turnos, cada uno se ponía en el centro y empezaba a recitar un poema de memoria (preferiblemente) sin apartar los ojos de los demás miembros del grupo. Estos, le indicarán emociones para que vaya adaptando el texto a ese tono, primero por orden (por ejemplo, en el sentido de las agujas del reloj), luego más rápido y luego de manera aleatoria).

Y chimpún. Os dejo un vídeo de uno de sus poemas, de regalo:

y una charla TEDx:

Sobre la poesía y la vida

No puedo evitar escribir poesía, leer poesía, intentar saber qué es lo que pasa, por qué pasa así y no de otra manera. La poesía es mi martillo y mi lupa, mi selva y mi tomate. A través de ella os veo a vosotros y a través de ella me veis, aunque no os deis cuenta. No es fácil la mayor parte de las veces. Muchas veces duele, pero otras veces, cuando encuentro en un poema una manera de decir que me explica, cuyo mecanismo dulce de piezas y respiraciones me dice que no estoy solo, me siento feliz.

Sé que es difícil de explicar pero puedo decir que en la poesía conozco mejor y más intensamente. A pesar del daño, como decía.

1 ¿Qué es una jam session de poesía? Las piezas del puzle de la poesía escénica – 1.1. Poesía oral, breve recorrido histórico

(Esta publicación pertenece al libro Convivir poesía, conbeber poesía: El fenómeno de las jam sessions y la poesía oral en el Madrid del siglo XXI)

Para poder entender el concepto jam session debemos ir al origen, al concepto mismo de poesía oral. Antes de nada, debemos delimitar las diferencias que podemos encontrar entre esta poesía oral y la poesía escrita —y, por extensión, de su expresión oral y la escrita— y qué características tiene cada una de ellas y su evolución hasta el día de hoy.

Hay que tener en cuenta que el lenguaje es, en primer lugar, oral y después escrito. Aparte de nuestra propia experiencia personal (nosotros mismos como habladores/escuchadores, nosotros mismos como escribidores/lectores, en ambos casos codificadores/descifradores), solo cabe tener en cuenta el hecho de que, si el Homo sapiens tiene 40 000 años, la escritura tiene apenas 6 000. Por lo tanto, cuando hablamos de escritura, estamos hablando de una oralidad evolucionada, un paso más allá: «la lengua hablada y la signada son la manifestación básica o primaria del lenguaje, mientras que la lengua escrita (…) es secundaria[1]».

Además, en las sociedades anteriores a la escritura, el uso del verso recitado «suponía una manera colectiva de asumir el mundo: los textos recitados en voz alta no dejaban traslucir la separación entre palabras y todo era un continuum, incluida la identificación entre voz y cuerpo, del que el público participaba también como una única entidad[2]».

Pero la expresión oral tenía una tremenda limitación: no se mantenía en el tiempo. Al menos no de una manera física, objetiva y perdurable. El lenguaje oral permanecía en el imaginario colectivo gracias al intercambio de información entre los individuos de la comunidad, pero modificándose, cargándose de (y perdiendo) diferentes sentidos y significados.

Por ello se buscó fijar el lenguaje, hacerlo perdurable, homogenizarlo e inevitablemente limitarlo (en la escritura se pierden muchas características que enriquecen un mensaje, dado su carácter unificador y utilitario). La aparición de códigos de escritura sistemáticos «representó un inmenso paso adelante en la historia de la humanidad, más profundo a su modo que el descubrimiento del fuego o de la rueda: porque si bien estos últimos facilitaron al hombre el dominio de su medio ambiente, la escritura ha sido la base del desarrollo de su conciencia y de su intelecto, de su comprensión de sí mismo y del mundo que lo rodea[3]».

Pero este avance, pese a la importancia que le otorga Diringer, no contó con unanimidad desde sus inicios. De sobra es conocida la opinión de Sócrates (en boca de Platón) sobre este tema en los Diálogos de Fedro[4]:

Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque citando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.

En el caso de la poesía, pese a que existiera el lenguaje escrito, la modalidad más extendida fue la oral hasta hace apenas dos siglos, ya que «este gran cambio de la poesía oral a la escrita producido en el siglo XIX es debido, en parte, a que con el romanticismo se intensifica el valor de la intimidad (…) y del lirismo íntimo[5]», privilegiando la visión personal del autor frente a la obra colectiva. La poesía oral era entendida como intercambio, acto colectivo, no tanto como expresión propia y limitada del autor.

Este hecho es muy interesante, pues tiene ramificaciones en otros ámbitos que alcanzan, incluso, al cómo se distribuye el «producto cultural» y que veremos más adelante en este trabajo, ya que la publicación o manifestación del poema configura inevitablemente su difusión y la recepción por parte de la audiencia/los lectores.

Es muy interesante también que entendamos la poesía oral como «poesía primaria», inicial, porque por la deformación de lo conocido parece que lo normal, lo primario, es la poesía escrita y publicada. Y en cuanto al tipo de manifestación que supone la poesía oral que trataremos en este trabajo, estaríamos hablando del segundo tipo de oralidad según la clasificación que Paul Zumthor hizo en su libro Introducción a la poesía oral[6]:

existen tres tipos de oralidad teniendo en cuenta el papel que juegan las influencias culturales: la oralidad pura, sin ningún tipo de contacto con la escritura, propia de las sociedades arcaicas, primitivas, desaparecidas hace tiempo; la oralidad mixta o secundaria, en la cual hay contacto con la escritura y con los medios de comunicación, de manera que este hecho la condiciona y matiza; y la oralidad mediatizada, donde la voz, el lenguaje, pasa a ser un vehículo exterior técnicamente moldeado por los medios. La voz, en todas las manifestaciones de la oralidad, se convierte en una característica esencial: la voz como vehículo expresivo, como objeto comunicador; el tono de la voz, la fuerza, las melodías, las imitaciones. Y esta voz va acompañada de los gestos, las miradas, los movimientos, de suma importancia cuando hablamos de oralidad.


[1] Martínez Cantón, Clara Isabel. El auge de la nueva poesía oral. El caso del poetry slam. Castilla. Estudios de Literatura 3, 2012, p. 387.

[2] Carbajosa, Natalia. Oralidad, jazz y poesía, Jot Down, 21-09-2016. Enlace disponible en: http://www.jotdown.es/2016/09/oralidad-jazz-poesia-ruth-weiss/

[3] Diringer, David. Writing (Ancient Peoples and Places), Thames & Hudson, 1962, p. 19.

[4] Platón. Obras completas Tomo 2, Madrid, edición de Patricio de Azcárate, 1871, p. 340-341. Online en: http://www.filosofia.org/cla/pla/img/azf02257.pdf

[5] Martínez Cantón, Clara Isabel. 2012.

[6] Zumthor, Paul. Introducción a la poesía oral, Madrid, Taurus Humanidades, 1991.