UN VERANO, UN AQUÍ (Agosto 2021)

El sol y la chicharra del ahora,
Imperios nómadas de quita y pon.
Territorio: mundo sin cartabón,
fértil esta paz de calma cantora.

Todo aquello,tiempo que no perdí
(refugios, kilómetros y canciones),/
de aquel disfrute de vacaciones,
de islotes, birra y playas junto a ti.

Restos de felicidad en un cuenco,
juntar salivas y caminos de sal,
ser presentes; huir de lo cruento.

Quedarán las fotos ciegas en el mar/
puñado de lo que vibró un tiempo,/
eco de dos que cosieron un cantar.

(Soneto inédito y a vuelapluma, como un armar la tienda en mitad de la hoja en blanco ⛺️📒)

¿Recordáis aquel tiempo de vendaval y besos, lenguas y nervios, adolescencia y sudor?

¿Recordáis aquel tiempo de vendaval y besos, lenguas y nervios, adolescencia y sudor?

¿Recordáis aquellos besos olímpicos y maravillosos que nos hacían entrar en otra época, en otra edad del cuerpo, otra edad del sentir?

Yo sí, aún los recuerdo. Y recuerdo la temperatura tropical que, húmeda, hizo quemadura en el baúl nebuloso de mi memoria.

Aquí hay una especie de mapa de aquellos besos. Es un mapa que publiqué en mi último libro y que forma parte de todo un hogar, todo un mundo acogedor (pero tramposo).

(Aquí dejo el puentecillo para que podáis comprarlo, que lo estáis deseando – https://jorgegarciatorrego.com/hogar/).

Sean ustedes, personas besantes y tropicales, bienvenidas a este oleaje:

Tu boca,

precipicio y ventana dulce,

ola recogida en el viento y todo caía.

Tu boca pequeña,

escribo tu boca y en mi boca un latido,

tu boca el territorio y mi boca los pies desnudos.

Tu boca suave,

tu boca suave donde besar es coser

donde besar es un columpio,

donde besar es submarinismo,

donde tu boca es un perfume y mi boca un lazo en tu corriente.

Reímos y nos besamos,

tan llenos,

rebosa mi boca con tu boca,

regadera,

animal marino,

geometría de alga y espuma,

tus labios donde siempre llegan olas,

tus labios de palmera,

tu labio 360 grados es mi cuerpo,

tu boca como un pararrayos,

refugio,

jardín y refugio tu boca,

lluvia horizontal,

tu lengua y mi lengua cautivas en el océano,

rodeadas,

tus ganas y mis ganas,

fricción de frutas,

objetos delicados y rotos que quedan suaves al caminar tus dientes,

recorrer tu boca a ciegas con los ojos de la lengua,

te beso, te beso, te beso y estás aquí,

tan pegada ya,

tan pegada siempre a mi recuerdo que pongo en este blanco

como una viva cicatriz de saliva,

un recorrido de zahorí.

¿Qué buscar en tu lengua,

qué buscar en tu boca,

qué buscar en la oscuridad de tus ojos cerrados por el calor

por el sol de tu boca?

Cierro los ojos para proteger las retinas,

no quedarme ciego

los ojos en la boca

así buscarte y besarte,

así empezar cada día,

así empezar el mundo.

#poesía#hogar#hogardulcehogar#nuevolibro#poemario#poesiaenespañol#comoencasaenningunsitio#megustaleer#poesia#besos#labios#besar#bésamemucho

En un tren, poema de Hogar, 2020

En un tren,
todo comenzó con un viaje,
viaje repetido y tú,
bocanada de río en el coágulo del trabajo, en su textura de barrizal.

Viaje tu cuerpo y mi cuerpo,
diálogo de corrientes y peces.

Y así acaba el viaje,
estación seca y recuerdo del agua en la tierra como estrías,
arañazo,
dolor de verano rajando este invierno que ya se acaba.

🎨 de #adrianTomine

poesía #hogar #hogardulcehogar #poemario #poesiaenespañol #comoencasaenningunsitio #megustaleer #poesia #verano #librosdepoesía #poemasparati

7:00

La procesión de los que esperamos el bus,
adorar la luz del móvil como si fuera una vela.


La intermitencia de la fe,
la certidumbre de patas cortas que es el WhatsApp,
su atronadora piscina de ruido.


Mirarse dentro los recuerdos para saberse uno y no otro,
cualquiera
de los que te acompañan en la fila.


Y pese a la búsqueda, no poder despejar la incógnita:
no saber si las personas del verbo nacen del yo
del nosotros
o del ellos.

(Disponible en https://lasturaediciones.com/product/el-despertador-de-sisifo-2a-edicion-ampliada/)

Poema «En la tiranía de los ojos abiertos en la noche»

como el que es alegre y vencido por el amor,
Juan Carlos Mestre


En la tiranía de los ojos abiertos en la noche,
en el imperio feliz de tu cuerpo por sembrar de ahoras,
en la muchedumbre que nos habita,
en el jolgorio del amor cruzando tus patas y mis patas el asfalto de la monotonía vencido por la ternura de nuestras raíces,
en el pálpito de nuestros troncos antes del brote de la rama nueva,
una confesión,
un secreto de niños torpes y silenciosos.

Allí,
en ese aparecer bajo la bruma te encuentro,
allí,
en el cruce donde pasamos a la acera de los conocidos,
en la acera del mirarse a los ojos,
en la acera donde un cuerpo es tan solo un pedazo de pan donde encontrarnos.

(En el libro Hogar, 2020:

Los libros

Presentación de Hogar, en el teatro de Miraflores de la Sierra (2020)

La felicidad que dan los libros, la belleza de seguir el camino propio y encontrarte con amigos y compañeros. Porque la poesía no necesita público sino cómplices, no paseantes de puentes sino constructores de puentes, no compradores de libros sino vividores de libros.

Porque la muerte, la ansiedad, la soledad y la tristeza nos miran de frente y son una torre alta y poderosa, en los libros hay un refugio, un eco y una fraternidad que dé la espalda, al menos durante un tiempo, lo que dura una página, un libro o una biblioteca, a aquello que nos aprieta y nos ahoga.

Hogar, ese lugar

✍🏡

Decir hogar como quien dice amar y estar en el hogar, ser hogar, pertenecer.
Y
de
repente
no.

Por eso este libro, por el amparo y la poesía. Porque aún, pese al dolor, cosemos y hacemos trenza de lo posible y lo ideal. Aún tenemos el amor como antorcha al final del cuerpo.
Aún. Sobre los escombros. Redescubriendo el mundo, haciendo camino y hogar, de nuevo 🌎✍⛺🏡🧶

1 año de Hogar

Hoy, 22 de septiembre, dos días antes de mi cumpleaños, se cumple un año de último libro, Hogar 🏠, que encontrarlo aquí (https://jorgegarciatorrego.com/hogar/).

Es un libro transparente. Transparente como un cristal afilado. Transparente como el agua de la ducha compartida. Transparente como las palabras no dichas y clavadas en el pecho. Transparente como el dolor, transparente como el amor.
Hacía tiempo que no hablaba de amor. Quizá sí de un amor de paso, de un mar de llevar a rastras por la semana mientras subes a un bus o haces horas extra. Pero aquí, en este Hogar, he querido mirar de cerca el amor. Mi amor. Mi desamor, lo que yo sentí y lo que yo siento al intentar atrapar este misterio que nadie entiende y que solo podemos disfrutar cuando nos sacude. No cuando lo analizamos y equilibramos y medimos de arriba abajo. No, solamente cuando nos sacude. Y yo, como fui sacudido, os cuento cómo fue.
No os voy a mentir, hay dolor en este libro. Decepción, miedo y desasosiego. Pero también hay fe, hay músculo y hay pasión. Ojalá que os sintáis como en casa.